Acerca de Receta Pata
Este sitio lo escribo yo: Adriana Mejía, desde un departamento en un tercer piso sobre el centro de Valparaíso, donde vivo con una labradora de seis años llamada Olivia y dos gatos atigrados que conviven con el escepticismo habitual de su especie. Los tres comen comida cocida. Eso explica casi todo lo que hay aquí.
El cambio a comida casera llegó a principios de 2023, después de un año en que Olivia pasó por tres marcas de pienso y dos especialistas en la clínica cerca de Plaza Aníbal Pinto sin que ninguna solución durara más de algunas semanas. La veterinaria me dijo que probara con pollo cocido y arroz. Así de simple. Funcionó. Ahí entendí que llevar un cuaderno y calcular bien las porciones valía más que seguir cambiando de bolsa.
Trabajo editando narraciones de audiolibros desde un escritorio pegado a la ventana de la cocina. Los domingos por la tarde ese mismo cuarto huele a muslo de pollo hirviendo y zapallo cocido lento, porque ese es el momento en que preparo la semana de Olivia. Ella reconoce el crujido de una tapa Tupperware desde dos habitaciones. Los gatos aparecen también, aunque ellos preferirían que yo no lo comentara.
No tengo formación veterinaria ni certificación en nutrición animal. Lo que tengo es una balanza de cocina que uso más que el horno, un cuaderno de errores y aciertos, y años aprendiendo a la mala qué diferencia hay entre una porción correcta y una que le arruina el domingo al animal. Lo que publico aquí lo pasé primero por esta cocina. Si algo no funcionó con una labradora y dos gatos en un piso de cerro, no aparece.
Lo que le sirve a Olivia en Valparaíso puede verse muy distinto para un mastín en Extremadura o un yorkie en Ciudad de México. Esta cocina es un punto de referencia, no una receta universal. Para cambios de dieta reales, la veterinaria de tu mascota manda.
Visita la página de la autora para saber más.
Para que quede claro desde el principio: Receta Pata se mantiene con enlaces de afiliado. Si compras un curso o una herramienta por uno de ellos, me llega una pequeña comisión sin que tú pagues nada de más. Solo reseño cursos por los que pasé yo misma, herramientas que probé en mi cocina, o materiales que me molesté en investigar. Si algo no encaja con la idea de cocinarle a una mascota desde una cocina normal, no aparece por aquí.