Receta Pata

Cómo hacer paté casero para gatos con ingredientes naturales y frescos

Cómo hacer paté casero para gatos con ingredientes naturales y frescos

Estaba terminando de editar una narración de un audiolibro de misterio —de esos donde el protagonista susurra tanto que tienes que subir el volumen al máximo— cuando el silencio de mi departamento en el tercer piso se rompió por completo. No fue Olivia ladrando a un repartidor; fue el estruendo de mis dos gatos maullando en una sincronía que solo logran cuando hay olor a hígado de pollo en el ambiente. Es curioso, porque el resto del día fingen que no se conocen, pero frente a la cocina son el dúo dinámico más coordinado del cerro.

Desde finales del invierno pasado hasta esta primavera, mi cocina ha pasado de ser un lugar donde yo me hacía unos fideos rápidos a convertirse en una pequeña sucursal de producción de comida para mascotas. Todo empezó con Olivia y sus problemas de estómago en 2023, pero hace unos meses me di cuenta de que no tenía sentido cuidar tanto a la labradora y seguir dándole cualquier cosa a los gatos. El problema es que los gatos son mucho más mañosos que un perro que se come hasta un calcetín si lo dejas. Con ellos, la textura y el olor lo son todo.

El paso de las croquetas al plato real

Al principio me daba un poco de susto. Los gatos son carnívoros estrictos —cachai, no es que les guste la carne, es que su cuerpo no sabe procesar los carbohidratos complejos como nosotros— y meter la pata con su dieta me parecía más arriesgado que con Olivia. Pero después de ver cómo ignoraban el plato de comida seca y solo querían lo que yo cocinaba, decidí tomármelo en serio. No tengo un título en nutrición ni soy veterinaria, así que lo primero que hice fue dejar de adivinar y buscar información que tuviera sentido, algo que me sacara de la duda de si lo que estaba haciendo les servía o solo les gustaba el sabor.

Trozos de pechuga de pollo y corazones frescos listos para cocinar.

Durante los últimos fines de semana, me he dedicado a perfeccionar esta receta de paté que, honestamente, huele mejor que algunas cenas que he preparado para mí. La clave aquí no es solo la carne, sino la humedad. Se dice que la humedad recomendada en la dieta felina debe rondar el 70-80%, porque los gatos en la naturaleza obtienen casi toda el agua de sus presas. Si solo comen seco, terminan siempre al borde de la deshidratación, y eso a la larga les pasa la cuenta en los riñones. Por eso el paté casero es tan potente: es básicamente comida e hidratación en un solo paso.

Ingredientes que busco en el Mercado Cardonal

Para esta receta no necesito cosas raras. Bajo al Mercado Cardonal o paso por el Jumbo de Avenida Argentina y busco lo básico. Lo que siempre tengo a mano es pechuga de pollo, un poco de hígado de pavo o pollo, y corazones. El corazón es fundamental porque es una de las mejores fuentes de taurina natural, un aminoácido que los gatos necesitan sí o sí para que no se les enferme el corazón o pierdan la vista. Lo malo es que la taurina es sensible al calor excesivo, así que aquí va mi primer consejo de 'amiga que ya se equivocó': no cocines la carne hasta que parezca suela de zapato.

A esto le sumo un poco de zapallo (el butternut funciona increíble) y, a veces, un puñado de arroz integral muy bien cocido, aunque lo principal siempre es la proteína. Lo que jamás, pero jamás entra en la olla es ajo o cebolla. Son altamente tóxicos para ellos, incluso en cantidades mínimas. Una vez, una tarde de agosto, casi cometo el error de usar un resto de caldo que tenía cebolla y tuve que botar todo. Mejor prevenir que terminar corriendo a la clínica cerca de Plaza Aníbal Pinto.

Cocción controlada de pollo y zapallo para mantener los nutrientes.

La técnica: El secreto está en no sobrecocinar

Aquí es donde me pongo un poco rebelde con las guías tradicionales. La mayoría de los cursos que he ojeado en Hotmart sugieren cocinar todo hasta que quede una pasta uniforme y grisácea. Pero mi experiencia me dice otra cosa: cocinar el paté en exceso destruye nutrientes esenciales. Yo prefiero una cocción mínima. Pongo el pollo y los corazones en una olla con un poco de agua (lo justo para cubrir la carne) y espero a que alcance la temperatura interna de seguridad para ave, que son 74 grados. Uso el termómetro de cocina que ahora uso más que el microondas.

Una vez que llega a esa temperatura, apago el fuego. El hígado lo echo al final, porque se cocina con el puro calor residual en un par de minutos. Si lo cocinas mucho, queda amargo y los gatos te miran con cara de "cómetelo tú". Además, hay una regla de oro con el hígado: no puede ser más del 10% de la ración diaria. Es súper nutritivo, pero si te pasas, les puedes dar una toxicidad por vitamina A que es bien fea. Yo mido esto a ojo con 'un trocito pequeño' por cada taza de pollo, pero si quieres ser más precisa, usa la balanza.

Logrando la textura de paté (sin que parezca sopa)

Aquí va mi momento de honestidad brutal: la primera vez que usé demasiada agua y el paté terminó pareciendo una sopa que los gatos miraron con absoluta desconfianza. Estuve media hora intentando que se lo comieran y terminaron lamiendo el agua y dejando los trozos de carne ahí, todos tristes. Aprendí que para lograr esa textura cremosa que les gusta, hay que procesar la carne con muy poco líquido y dejar que el zapallo haga de espesante natural.

Procesando los ingredientes para lograr una textura de paté cremosa.

Si te pasa que te queda muy líquido, no entres en pánico. Puedes agregar un poco más de carne cocida o incluso un poquito de ese arroz integral que mencioné antes para que absorba el caldo. Si estás buscando perfeccionar esto, escribí hace poco sobre los Pasos para lograr la textura ideal en la comida casera para gatos, donde detallo cómo jugar con las densidades según lo que prefiera tu gato (porque algunos son del equipo 'trocitos' y otros del equipo 'crema suave').

Lo que me salió mal aquí: El olor a puerto

Hubo una vez que se me ocurrió probar con pescado. Compré unos restos frescos en la Caleta Portales y pensé que sería el paraíso para ellos. Error. No solo el departamento olió a muelle por dos días seguidos, sino que la proporción de grasa del pescado que elegí les dio una diarrea que me tuvo limpiando cajas de arena toda la noche. Desde entonces, me quedo con el pollo y el pavo para la base del paté. Es más seguro, más limpio y mi olfato lo agradece.

El ritual del domingo y la paz mental

Mis domingos por la tarde tienen un olor muy específico: es el vapor del zapallo y el pollo empañando el cristal de la ventana mientras afuera la niebla de Valparaíso sube por el cerro. Es el momento en que guardo todo en esos Tupperware pequeños que ocupan la mitad de mi refrigerador. Mientras Olivia espera pacientemente su zapallo cocido, los gatos ya saben que el sonido de la procesadora de alimentos significa que viene el premio gordo.

Recipientes de vidrio con paté casero para gatos listo para guardar.

Cambiar a comida casera no es solo por el ahorro (que a veces ni es tanto, dependiendo de cómo esté el precio del pollo), sino por la tranquilidad. Después de un par de semanas de este cambio, noté que sus pelajes brillan más y que tienen mucha más energía. Ya no se quedan tirados todo el día; ahora me persiguen por el pasillo mientras voy de la cocina al escritorio. Incluso me sirvió mucho cuando tuvimos que hacer unos arreglos en el edificio y hubo mucho ruido; mantener su rutina de comida les bajó el estrés notablemente. Si estás pasando por cambios en casa, quizás te interese leer sobre Cómo alimentar a gatos durante una mudanza para evitar problemas digestivos, porque el estómago es lo primero que sufre cuando ellos se estresan.

Reflexiones finales desde el cerro

Al final del día, cuando el sol se empieza a esconder detrás del horizonte y el cerro se ilumina, ver a los dos gatos limpiándose los bigotes con satisfacción es la mejor recompensa. No necesito que un empaque me diga que la comida es 'premium' o 'natural' con fotos de ingredientes que apenas se ven; yo sé exactamente qué hay en ese plato porque yo misma corté el pollo y pesé el hígado en mi cocina.

Plato de gato con una ración de paté casero recién preparado.

Eso sí, recuerda siempre que esto es un complemento o una transición. Antes de cambiarle la dieta por completo a un gato, especialmente si tiene algún problema previo, habla con tu veterinaria de confianza. Yo sigo yendo a la clínica de Aníbal Pinto para sus chequeos, porque una cosa es cocinar con cariño y otra es jugar a ser doctor. Pero para el día a día, este paté casero les ha devuelto una vitalidad que ninguna croqueta industrial pudo darles. ¡Anímate a probar, aunque la primera vez te salga sopa! Ellos te lo van a agradecer (a su manera, claro).

Nota: Para que quede claro: lo que lees aquí es mi propia perspectiva -- no es consejo profesional. Para temas de salud o dinero, pide siempre la opinión de un profesional que conozca de verdad tu situación.

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